La defensa de los derechos humanos, su promoción y estudio nunca han estado ausentes del quehacer de las instituciones educativas aunque la trascendencia de su labor en la vida social de nuestro país todavía sigue siendo muy discreta. En pleno siglo XXI aun prevalecen grandes problemas de exclusión, de discriminación e injusticia social y de atropellos constantes a los derechos fundamentales de las personas. Esta situación obliga a replantear con ojo crítico lo hecho desde la parte educativa en esta materia, así como identificar los retos y desafíos enormes que todavía son asignatura pendiente y asumir los compromisos y las tareas correspondientes desde el ámbito institucional, social e individual, para darle un mejor destino a México.
Desde esta perspectiva surge el diplomado Docentes, Jóvenes y Derechos Humanos en el Aula. Competencias para la vida… docente, cuyo propósito se centra en transformar a los alumnos en sujetos de derechos y facilitar el desarrollo de habilidades, conocimientos y actitudes para prevenir la violencia escolar y acciones ilegales; solucionar conflictos de manera no violenta; promover la convivencia pacífica y la paz; fomentar el respeto de los derechos sexuales y reproductivos; promover la construcción de una cultura de legalidad; y exigir el respeto total a los derechos humanos.
Con la finalidad de alcanzar este propósito y desarrollar las competencias planteadas, los espacios curriculares de este diplomado están organizados en 6 módulos, articulados en tres ejes rectores: i) Aprendizaje basado en problemas; ii) Aprender a convivir y; iii) Derechos sexuales. El primer módulo, Derechos humanos y educación, pretende fomentar e inculcar una cultura de respeto total a los derechos humanos, para ello se contemplan aspectos tales como: la historia y las dimensiones de los derechos humanos; revisión de los principales instrumentos nacionales e internacionales que protegen dichos derechos; se enfatiza el papel transformador y protagónico de los docentes en el proceso educativo y se proponen estrategias didácticas basadas en la técnica denominada aprendizaje basado en problemas.
Ante la necesidad de conocer y aprender a solucionar situaciones problemáticas relacionadas con la violencia escolar, en el segundo módulo, Aula sin violencia, se revisan justamente los aspectos detonantes de la violencia: trastornos de personalidad, adicciones recurrentes, discriminación y consecuentemente, las manifestaciones de los diferentes rostros de la violencia. Las estrategias didácticas se encaminan a reflexionar sobre cómo somos y cómo actuamos, entender qué papel juega la violencia en nuestra vida cotidiana, en nuestra historia personal, en el rol de docente, en la escuela, en la sociedad y en el país. La pregunta clave que guía este módulo es, ¿la escuela puede hacer algo para prevenir la violencia?
Hacia una cultura de legalidad es el título del tercer módulo y precisamente pretende promover la cultura de la legalidad y la formación ciudadana a partir de los principios y valores que caracterizan al Estado democrático constitucional, con la finalidad de fomentar primeramente el respeto a los derechos humanos, a las instituciones y la observancia de las leyes, y en una segunda instancia prevenir acciones ilegales más comunes, tales como la violencia, la corrupción y la discriminación, así como frenar el deterioro social desde el ámbito escolar.
En el cuarto módulo, Escuela: espacio de educación para la paz, se pretende desarrollar competencias cívicas que promuevan una formación en valores y orienten los comportamientos, las actitudes y los estilos de vida en favor de la convivencia social, la resolución pacífica de conflictos y la cultura de paz. La idea se centra en la escuela, que como espacios de paz propicien la reflexión, la cooperación y el diálogo y se constituyan en verdaderas comunidades de aprendizaje.
El penúltimo módulo Derechos sexuales: una cultura de prevención, busca facilitar el aprendizaje de los derechos sexuales para coadyuvar a la salud sexual mediante la promoción de actividades encaminadas a desarrollar competencias para el reconocimiento de esos derechos; para el establecimiento de relaciones entre las personas basadas en el respeto de la diversidad humana, la autonomía, la igualdad, la equidad, la comunicación y el diálogo, sin perder de vista la responsabilidad por la seguridad personal y de la pareja.
El diplomado cierra con el módulo Mapa de rutas de los derechos reproductivos, este último módulo pretende desarrollar competencias para que mujeres y hombres tomen decisiones en torno a la posibilidad de procrear y decidir libremente, así como desarrollar competencias para el manejo de información alrededor del noviazgo, de los ciclos reproductivos y de los métodos seguros de regulación de la fecundidad, eficaces y aceptables. buscando ante todo, el desarrollo de habilidades y actitudes para el fomento de la salud reproductiva.